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Desde
el 30 de junio hasta el 30 de septiembre de 2004 en el
salón principal del Aeropuerto Gabriele d’Annunzio
de Brescia-Montichiari, exposición de pintura “a
tierra”: la pintura del siglo XVI de Romanino a
Moretto, tributo del pintor Fabio Maria Linari a Giovanni
Testori. |
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Obras
a técnica mixta sobre papel canson reproducidas
sobre tabla, cm 150x100. |
| por
Giuseppe Fusari.
A veces, entre las líneas de un texto, lo que parece
no es sólo lo que se dice, sino también y
sobre todo - como en el caso de Giovanni Testori - lo que
no se dice, lo supuesto, es decir aquella característica
violenta y humana que la escritura concreta y que hace
muy atractiva por su adherencia a la vida y a la experiencia
existencial. De esta manera, la escritura se transforma
en una forma para dominar la sombra, lo que, en otros términos,
forcejea desde el interior para emerger, para dominar la
razón con prepotencia. |
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| Así,
la línea de la escritura de arte de Testori, por
la necesidad de narrar si misma, se hace casi más
atractiva que algunas obras, que describen claramente
su estado de ánimo. Para Testori, el análisis
de dos pintores tan distantes como Romanino y Moretto
es la única ocasión para expresar su desacuerdo,
su voluntad de orden (esta es la pintura habitual de
Moretto) y, por el contrario, su propensión hacia
el ritmo auto-destructivo (sólo sus palabras habrían
sido capaces de decirlo tan claramente) que caracteriza
la necesaria absorción del ego. Este es el genio
de Romanino. |
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Esta
es la zona de sombra, mejor dicho, la sombra de lo impenetrable
que, a través de la línea de la pintura
y del arte, se realiza balbuciendo a través de
las palabras de Giovanni Testori, duras como piedras.
Esta es la apuesta que Fabio Maria Linari hizo consigo
mismo, es decir llegar a interpretar la sombra de Testori
a través de la relectura de las páginas
muy densas del ensayo escrito para la capilla del Sacramento
en la iglesia de San Juan Evangelista en Brescia. En
estas páginas, la pintura de Romanino y Moretto
se pierde en la vorágine de los estímulos
fulminantes de Testori, se fragmenta, se encabrita, forcejea
de los vínculos habituales con la literatura de
arte para convertirse en la marca de la existencia. |
| La intervención
de Linari lleva a otra fragmentación, otra bajada
hacia la profundidad, dentro de la sombra: él
aisla algunos fragmentos de la pintura de Romanino y
Moretto y, casi como si fueran fotogramas cinematográficos,
los analiza en base a la escritura del arte de Testori,
reduciéndolos a una trama atormentada de la cotidiana
comedia humana, caracterizada por sujetos simplificados,
destronados, mejor dicho popularizados para estar en
condiciones de llevar el peso del cambio del momento
y del presente. |
| Esta
es la sombra de Testori (su apasionada abstracción
de la belleza en busca de su sentido) que permite a Linari
no dejarse desviar de la fascinante apariencia estética
exterior. Linari cuenta con la interioridad que revela
no sólo la personalidad artística de los
dos pintores, sino también sus necesarias desviaciones
existenciales, la búsqueda, el drama de vivir,
el drama de la pregunta que, aunque los años pasan,
cada hombre que vive en la Tierra sigue haciéndose.
Esta es la sombra que revela el negativo, la matriz fotográfica
de la pintura que la arrastra (pero no la altera) con
su necesidad de darle un sentido y de devolverle una
grande importancia, negando la simple superficialidad
estética para corroborar la imprescindibilidad
de su misión ética. |
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