por Mauro Corradini
“Appiani
se comprometió mucho para llevar a cabo
su obra Las hazañas y se informó de
las obras de la Columna Trajana, de las batallas
de Rafael, de Julio Romano y de las de Le Brun
y, sin plagio alguno, pintó su espíritu
y impulso. El hombre que tiene muchos medios para
llevar a cabo sus proyectos es original en sus
concepciones. La atención que presta en
las obras ajenas le permite confrontarlas con su
labor y le da consejos, pero el hombre ingenioso
analiza y nunca copia”. El pintor-grabador
Giuseppe Beretta, que grabó con buril el
perfil volitivo pero sin ninguna arrogancia de
Appiani, con las antedichas palabras introduce
la sección que concierne la serie de telas
dedicadas a las acontecimientos bélicos
de Napoleón (Las hazañas), de los
cuales los grabados constituyen las transcripciones
impresas. El friso, compuesto por 39 telas, que
fueron destruidas durante la última Guerra
Mundial en los bombardeos de Palacio Real, fue
realizado por Appiani entre 1803 (tal vez algunos
años antes) y 1807, dentro de una serie
decorativa más amplia, que orna muchas salas
del Palacio. El friso fue inaugurado por el mismo
emperador en su última y rápida visita
en Milán, al principio de 1808. Los años
transcurridos en el Palacio Real fueron aquellos
en los que Appiani gozó de máximo
crédito por parte del Emperador, que lo
nombró “notre premier peintre” el
7 de junio de 1805 (más o menos en la mitad
de la serie). |

Retrato de Andrea Appiani |
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La atención de Napoleón por
el pintor italiano nació una década
antes de la fecha enseñada: a finales
de mayo de 1796 Napoleón estaba en
Milán, al frente de las armadas triunfantes
en la primera Campaña de Italia:
“Ya es tiempo de entusiasmo y, por los
jóvenes, incluso de vivir libres o de
morir”. Appiani dejó los pinceles
y con el lápiz trazó un perfil
del comandante de las armadas triunfantes.
El joven general vio el perfil y lo apreció.
Entre el condotiero y el pintor nació una
estimación eterna, que culminó en
el antedicho nombramiento y que permaneció incluso
más allá de la gloria del Emperador
vencido, en su triste y melancólico
exilio de Santa Elena. La serie de Las hazañas
tomó forma en un período histórico
muy distinto con respecto al de los primeros
entusiasmos, cuando el joven general llegó en
una ciudad efervescente por la reciente historia
cultural, cuyas orígenes se remontan
a la Ilustración. Al principio de la
primera década del siglo XIX, según
algunos el condotiero parece la nueva divinidad
que corona los sueños neoclásicos
de la segunda mitad del siglo XVIII, según
otros parece el traidor que subordinó los
ideales revolucionarios a su éxito personal. |
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Combattimento e passaggio del ponte di Lodi, 10 maggio 1796 |
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Battaglia di Marengo, 14 giugno 1800 |
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Napoleone Re d'Italia, 26 maggio 1805 |
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Battaglia della Favorita, 16 gennaio 1797 |
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