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SAN LUIGI MARIA GRIGNION DA MONTFORT (1673 - 1716)
Versione del sito in italianoEnglish versionVersión españolaExposición antológica de Giacomo Linari - Sedes expositivas - Pontificio Ateneo Antonianum - Roma, via Merulana, 12411 - 13 octubre de 2000 - Pontificio Ateneo Antonianum - Roma - La Postulación de la Causa “Montfort Doctor de la Iglesia”El plan precursor de promoción y cultura “Aeropuertos del Garda por el arte” es presentado en colaboración con el Sistema Aeropuertos del Garda. El plan comienza con la exposición “Viajeros sin tiempo” del pintor Fabio María Linari.Desde el 17 de diciembre de 2003 hasta el 28 de febrero de 2004 en el salón principal del Aeropuerto Gabriele d’Annunzio de Brescia-Montichiari será inaugurada la exposición fotográfica “D’Annunzio y la promoción del vuelo”, en concomitancia con los cien años del primer vuelo histórico de los hermanos Wright del 17 de diciembre de 1903.Desde el 30 de junio hasta el 30 de septiembre de 2004 en el salón principal del Aeropuerto Gabriele d’Annunzio de Brescia - Montichiari, exposición de pintura “a tierra”: la pintura del siglo XVI de Romanino a Moretto, tributo del pintor Fabio Maria Linari a Giovanni Testori.Desde el 20 de febrero hasta el 26 de abril de 2005 en el salón principal del Aeropuerto Gabriele d’Annunzio de Brescia-Montichiari, exposición “Las hazañas de Napoleón”, en los grabados sacados de las pinturas monocromáticas de Andrea Appiani."Omaggio a D'Annunzio" - 1° Concurso Nacional de pintura sub 30Desde el 7 de mayo hasta el 7 de junio de 2005 en el salón principal del Aeropuerto Gabriele d’Annunzio de Brescia-Montichiari, “IMMAGINARIA”, exposición fotográfica de Eugenio Molinari“Brescia en el mundo - Actividades y servicios del territorio de Brescia”Mille Miglia - Carrera automovilística de época en Aeropuerto.  Exposición fotográfica de la epopeya de la legendaria carrera automovilística, famosa en todo el mundo.
AYUNTAMIENTO DE BAGOLINO Provincia de Brescia - Territorio, productos, tradiciones e historia - Aeropuerto Gabriele d’Annunzio de Brescia-Montichiari, desde el  1 de julio hasta el 31 de agosto de 2005.
Bagolino y Ponte Caffaro representan un territorio de 109 km2 de diversión, una zona de 4.000 habitantes hospitalarios y cordiales, lago y montaña con un aumento de cota desde Ponte Caffaro, a 400 metros sobre el nivel del mar hasta las cimas de las montañas cerca del monte Blumone, a 2.500 metros. Este es un magnífico territorio donde se pueden practicar deportes de agua y de montaña: piragüismo, vela kajak, surf, natación, pesca, senderismo, bici de montaña, free styling, escaladas, encuentros de jinetes, trial, excursiones y todos los deportes tradicionales.
Hay muchos bosques, valles, fuentes, refugios y caseríos; las aguas son limpias y el aire es puro.
Esta zona es una localidad turística de montaña, un paisaje pintoresco en la extremidad septentrional del Vallesabbia, al confín con la provincia de Trento (al este), con el Vallecamonica y el Valletrompia (al oeste), unida a estos valles respectivamente a través del paso de Crocedomini y del horcajo del Maniva. La imponente cumbre del monte Blumone es un magnífico monumento de la cadena de montañas “Adamello” y domina el territorio de Bagolino, llamado tambièn Valle del Caffaro, en el cual corre el río homónimo. Este río nace del paso del Termine (mt. 2334) y desciende hacia el valle del Gaver; alterna laderas escarpadas con falsas llanuras y después de casi 16 km, llega al pueblo. Luego dobla bruscamente cerca del Puente Prada, entra en la llanura de Oneda y afluye al río Chiese, a pocos metros del lago de Idro.

La iglesia parroquial de San Jorge sobresale por su majestuosidad: es la tercera iglesia en el territorio de Brescia por su tamaño y es tambièn el escriño de muchas obras de arte de maestros insignes: Tiziano, Tintoretto, Palma il Giovane, Torbido, Sandrini, Lucchese....
Cerca de la iglesia parroquial, hay otra iglesia, la de San Lorenzo que ahora, desafortunadamente, está caracterizada por una reciente arquitectura (1926); sin embargo, este fue el primer edificio religioso de Bagolino y una antigua capilla de cementerio.
La iglesia de San Rocco es intacta y muy interesante por el ciclo de frescos de Giovanni Pietro da Cemmo (realizados entre 1483 y 1486), un ejemplo de pintura lombarda que pasa del gótico internacional al renacimiento.
Llama la atención la pequeña iglesia de los santos Gervasio y Protasio porque hace de centinela a la población desde las cumbres de las montañas. Este edificio data de la mitad del siglo XVI.

El territorio de Bagolino se caracteriza por una gran cantidad de frescos sobre las paredes de las casas y de las alquerías (con un valor protector contra las calamidades y las enfermedades) o sobre pequeños santuarios construidos en las encrucijadas de calles o senderos. Cuanto más era importante la encrucijada, más lujosa era la estructura del santuario. Algunos interesantes ejemplos dignos de atención son los de la Cascina Cavra, el Curlo con un fresco de Da Cemmo y las Pobres Almas.

El queso llamado “Bagòss”, el “puinì”, los embutidos del país, hongos, miel, achicoria silvestre, “comede”, espárragos, ortigas y “sgresole”, perca, “aole”, lucio, truchas y todos los productos pesqueros del lago, restaurantes, hoteles, posadas y refugios están a disposición para buscar los sabores antiguos que en Bagolino todavía representan una viva realidad. Descubre las “penne alla Bagossa”, la polenta “Taragna” con el queso Bagòss, pide las “Mareconde”, proba la fritada del lago de Idro.
El “Bagòss” es el queso conocido y elogiado del país, con un sabor especial y peculiar, como Cocchetti destacó ya en 1858. Este tipo de queso ha sido siempre muy apreciado y fue premiado en la exposición que tuvo lugar en Milán, en 1874. El premio fue retirado por G. Scalvini, alias “Zorzara”.

El sabor inconfundible del “bagòss” es debido al forraje que crece en los pastos de montaña de Bagolino y en particular en los montes Vaia, Bruffione, Misa y Maniva. El experto vaquero que conduce las reses a los pastos alpinos precisa que los pastos tendrían que ser fertilizados sólo con el estiércol.
Mis guías añaden (destacando la importancia de este detalle) que el forraje cosechado en los prados del “solìf”, o sea en los prados expuestos al sol, produce un tipo de leche que tendría que ser cocida a llama viva porque el forraje es “fuerte”. La hierba crecida en los prados del “Vac”, o sea en los pastos expuestos al norte, produce un tipo de leche que necesita una llama más baja y continua para alcanzar la justa temperatura.

Aunque es geográficamente apartado, Bagolino ha desarrollado una tradición secular, conocida más allá de los confines regionales: el Carnaval Bagosso. Los atractivos de este Carnaval popular son los bailarines, los músicos y los “Maschér” (las Máscaras). Las músicas y los bailes, que son el eje de esta tradición, pueden ser considerados, como Sordi apunta: “... un hecho único en Italia, con pocos hechos similares en toda Europa y, además, un ejemplo impresionante del nivel de complejidad que una civilización musical y popular puede alcanzar...”.
En confirmación de cuanto la práctica carnavalesca se enraizó en el país, hay algunos fragmentos de documentos comunales del siglo XVI.

En uno de estos documentos, que data de 1518, se lee que el ayuntamiento de Bagolino dictó disposiciones para que la Compañia de Laveno, llegada al pueblo para animar el Carnaval, fuese recompensada con un queso.
Es necesario tener en cuenta que en aquel tiempo los pueblos solían intercambiarse invitaciones recíprocas con ocasión de fiestas. Los documentos de una visita pastoral, ocurrida en 1694, revelan que el obispo Giorgio Sigismondo Sinnersberg reprendió unos sacerdotes que “se atrevieron a callejear disfrazados durante el período carnavalesco”.
Buccio, conterráneo del siglo XIX, recuerda que en sus tiempos el Carnaval era celebrado con mucha alegría y se elegían unos “directores” que tenían el deber de cuidar de que no se produjeran desórdenes. En esta fiesta, Buccio añade: “... las invitaciones eran recíprocas... entre las comunidades de Storo y Condino... también con banquetes recíprocos, ellos cultivaban la sociedad, el amor, la reciprocidad de sentimientos...”.
En 1929 Don L. Zenucchini, párroco de Bagolino, escribió estas palabras a los Misioneros Salesianos de Ivrea: “…El Carnaval de Bagolino es peculiar y, aunque no es aprobado por la autoridad eclesiástica, por razones evidentes, sin embargo, por la tradición muy antigua… todavía continúa, en general, no se hace mal… incluso los viejos de setenta años se disfrazan…”.
Como los ancianos recuerdan, el Carnaval Bagosso sigue, repitiéndose invariado durante los años, tradiciones antiguas y enraizadas: los bailarines y las máscaras locales en los días de fiesta.